Las sociedades originarias
de América Latina

                                                                      1. Hacia fines del siglo XIX, varios viajeros arribaron al sur del actual territorio
                                                                      argentino y entraron en contacto con sociedades selk’nam. Leé atentamente
                                                                      las siguientes fuentes:

Fuente 1:

El indio pierde la vida, los pastores las ovejas. Sin duda no se puede justificar que 20 o 30 indios roben 500 o mil ovejas quebrándoles las patas, pero tampoco y mucho menos se puede justificar a aquel hombre civilizado, a aquel pastor que por pereza no vigila su grey y que luego mata al primer indio que encuentra y hace una carnicería de hombres, mujeres y niños. La gran afluencia de gente que llega de todas partes en busca de oro, que es gente no por cierto lo mejor de la humanidad y es de suponer las infamias que han cometido con algunas familias indígenas [...]. A esto se agrega que el guanaco, perseguido por las jaurías de perros de los cazadores cristianos, ya no se deja acercar a los indios, es admisible excusar al salvaje de sus arrestos contra el civilizado.

Boletín Salesiano, marzo de 1893.


Fuente 2:

Comenzó a vender a los europeos extensísimos campos en la Patagonia sin pensar que había en estos campos numerosos indios que de tiempo inmemorial los poseían y con toda razón estos se creían verdaderamente sus dueños. Deberían haberles dejado una buena porción de terreno donde pudieran reunirse y poder vivir, como habían hecho hasta ahora, de la caza y de sus pequeñas industrias. En lugar de eso no pensaron para nada en los indios.

Maggiorino Borgatello, Le nozze d’argento ossia 25 anni della missione
salesiana della Patagonia meridionale e Terra del Fuoco. 1887-1912
,
Turín, Società Editrice Internazionale, 1921.


Fuente 3:

Hasta 1880 entre los onas y yámanas sobrevivían alrededor de 4.000 personas. Por entonces, los europeos comenzaron a quedarse. Uno de ellos fue Julius Popper, judío rumano, que […] organizó desde Buenos Aires una compañía para obtener oro en el sur, donde instaló varios lavaderos del metal que por Punta Arenas enviara a Hamburgo. Llegó a acuñar moneda propia y a hacer circular una estampilla privada por el correo oficial junto a sus soldados-peones yugoslavos y austríacos, que hasta recibieron sueldos como policías argentinos; se entretenía en cazar onas con escopetas y fusiles, fotografiándose con las ‘piezas cobradas’. Capataces y peones ingleses, escoceses, irlandeses e italianos, fueron los ‘cazadores de indios’ que como Mac Lennan o ‘chancho colorado’, pusieron el precio de una libra por testículos y senos, y media libra por cada oreja de niño.

Guillermo Magrassi, Los aborígenes de la Argentina:
Ensayo socio-histórico-cultural
, Buenos Aires, Galerna, 2005.

2. ¿Cómo se describe a estos pueblos originarios en cada una de las fuentes? ¿Qué aspectos tiende a destacarse en cada caso?

3. ¿Qué particularidades de la vida cotidiana de estas comunidades se describen en los distintos relatos?

4. ¿Cuál de las fuentes hace referencia a la relación de estos grupos originarios con la llegada de otras personas provenientes de otros sitios? ¿A quiénes se refiere? ¿Cómo fue esa relación? ¿Qué consecuencia trajo?

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